EL AUTOCUIDADO FÍSICO, ¿LO PRACTICAS?

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El autocuidado son todas aquellas acciones que las personas realizan por sí mismas para desarrollar, proteger, mantener, mejorar la salud y el bienestar general. El autocuidado abarca desde las decisiones diarias que tomamos como individuos para llevar una vida sana, el estilo de vida, la autogestión de las dolencias, hasta la decisión de cuidarnos mediante la atención de profesionales de cualquier rama (medicina, psicología, nutrición, fisioterapia, etc). Acudir al cuidado médico no exime el cuidado individual, ni tampoco a la inversa. 

El autocuidado es un término definido por primera vez por Dorothea Orem, una enfermera estadounidense que lo definió como el conjunto de acciones intencionadas que realiza una persona para controlar los factores internos o externos, que pueden comprometer su vida y desarrollo posterior. Es decir, se trata de un gesto de conciencia hacia uno/a mismo/a, de analizarse, observarse, cuidarse a través de establecer un diálogo interno en el que tomamos conciencia de cada acto que realizamos, de nuestras necesidades físicas, mentales y emocionales. En resumidas cuentas, de quererse

Ocurre que gran parte de la sociedad sólo atienden las necesidades individuales cuando ya existe un problema de salud que nos alerta de la situación y nos indica que anteriormente no se han cubierto correctamente las necesidades. Y es que todas las personas necesitamos atención, invertir tiempo en priorizarnos y cuidarnos día a día, porque sólo nosotros/as somos responsables de nuestro propio bienestar. 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL AUTOCUIDADO?

Cuidar de nosotros/as mismos/as es asumir que somos los/as encargados/as de nuestro bienestar, un acto de autoconocimiento y de amor propio. No necesitamos que sea nuestro exterior quien se encargue de nosotros/as. 

Es un modo de indicar a nuestro alrededor que nos valoramos y que nos cuidamos, y eso por ende, se transmite y se contagia. 

Mejora nuestro estado físico, nuestra calidad de vida, y previene enfermedades físicas y mentales.

Nos ayuda a conocernos y tener más recursos para proporcionarnos bienestar.

Mejora la relación con uno/a mismo/a y con las personas de nuestro alrededor. Porque cuidarnos nos permite estar bien, querernos y querer más a todo nuestro entorno. 

El autocuidado deriva en optimismo y a ver la vida de un modo más vitalista, ya que al dedicarnos tiempo y cuidados, mejoramos el ánimo, nos hace tener una mejor actitud y unos pensamientos positivos.

Mejora la productividad. Al ser más conscientes de nuestras necesidades, aprendemos a decir “no” a aquello que no es importante, que no nos aporta nada de valor y/o que nos hace daño. Además, consigue que estemos más centrados/as en nuestros objetivos. 

10 AUTOCUIDADOS FÍSICOS 

En esta primera parte del artículo, nos centraremos en el autocuidado físico. Próximamente, acabaremos con la segunda parte acerca de los cuidados de nuestra parte emocional y mental. 

El autocuidado físico se trata de atender a nuestro cuerpo, porque es una parte vital del engranaje que forma la salud integral. Los autocuidados físicos son:

1. Dormir bien

Dormir las horas necesarias para tener un sueño reparador. Ofrecerle cada día a tu cerebro la oportunidad de regenerarse, prepararse para la jornada del día siguiente y así tener más concentración, memoria y atención.

2. Descansar

Tomarnos unos minutos durante el día, para descansar entre tareas es un bien necesario. No hace falta detenerse mucho, lo justo para poder hacer unas respiraciones, unos estiramientos si pasas mucho tiempo sentado/a, escuchar una canción que te guste, prepararte una infusión o estirar las piernas. Con sólo 2-5 minutos es suficiente.

3. Nutrirte

Alimentarse con alimentos nutritivos que le proporcionen al cuerpo todo lo que necesita para rendir correctamente, tener energía, mantener un sistema inmune fuerte y resistente. Dedica un tiempo a tu salud y cocina platos saludables, gustosos y variados.

4. Hidratarse

El agua tiene un papel fundamental en el transporte de nutrientes, la eliminación de sustancias tóxicas, la regulación térmica, es una de las responsables de que la piel se mantenga sana y bonita, etc. No hay que esperar a tener sed, procura tener siempre agua cerca, durante el día.

5. Higiene personal

Mantener una buena higiene personal es otro acto diario de autocuidado. Ducharse de forma habitual, ropa limpia, higiene bucal, etc, con productos que no dañen el manto natural de protección de la piel.

6. Cuida de tu salud sexual

Presta atención a las necesidades de tu salud, utiliza productos adecuados, que no alteren la acidez natural de tus genitales. Manténte informado/a para favorecer el bienestar de tu salud sexual. Si eres mujer, acude al ginecólogo de forma regular y observa/conoce cómo es tu ciclo para poder atenderte cómo necesitas.

7. Realiza actividad física

Moverse 30 minutos diarios con la actividad que más nos guste. Combina el ejercicio cardiovascular sin olvidar los entrenamientos de fuerza. Moverse es la mejor forma de sentirse bien, prevenir enfermedades, mantener el cuerpo en buenas condiciones, eliminar el estrés y dormir mejor.

8. Placer sexual, autoplacer

Nuestro cuerpo también es nuestro sexo, por eso hay que cuidarle como otra parte más de nosotros/as mismos/as. Conectar con nuestra sexualidad es un medio infalible para conocernos, proporcionarnos placer, relajación y mantener vivo el deseo.

9. Cuidados y sostenibilidad medioambiental

Es responsabilidad de toda la sociedad el cuidado del planeta y es nuestro deber procurar que nuestras acciones no lo perjudiquen. Elimina de tu vida los productos tóxicos contaminantes, el consumo desmesurado, la compra de dispositivos electrónicos que no necesitamos, etc. Una forma de autocuidado es respetar el lugar donde vivimos y en el que viven más personas, por el respeto a la naturaleza y porque interfiere de forma directa en nuestra salud.

10. Cuidados necesarios para ti

Para finalizar, queremos recordar que cada persona es única y cada ser tiene unas necesidades físicas concretas que, al cubrirlas, le hace sentir mejor. Cepillarse la piel en seco, realizarse un automasaje antes de ir a dormir, beber una infusión al despertar, acudir al fisioterapeuta una vez al mes, entrenar para un evento deportivo, etc. Existen tantas opciones como gustos y tan importantes como las demás. Por lo tanto, añade esos autocuidados físicos propios y que te benefician. No los dejes de lado, ya que son una pieza más que ayuda a tu bienestar.