LOS PRELIMINARES EN EL SEXO NO EXISTEN

Los preliminares no existen

Párate un momento a pensar en las partes que componen el sexo para ti, como si de una obra de teatro se tratara. ¿Cuántos actos tiene? Algunas personas dirán dos, otras tres o hasta cuatro y, en todas ellas, seguro que se encuentra el acto de los preliminares. Pero, ¿Qué significa exactamente esta palabra?

¿De qué hablamos cuando hablamos de “preliminares”?

Según encontramos en el diccionario, la palabra preliminar quiere decir “Que se hace con anterioridad a una cosa y sirve como preparación para algo”. Por lo tanto, se sobreentiende que vendrá una etapa o un momento más importante que esa fase preparatoria o introductoria.

Hasta ahora, los preliminares en el sexo se conocen como un iniciador, una primera parte que conduce a las personas que lo practican a algo más importante que sucederá tras esta fase. A una meta que comúnmente se atribuía al coito o penetración. 

¿Por qué los preliminares no existen?

Partiendo de la premisa explicada anteriormente, entonces ¿todo lo que antecede a la penetración como los besos, las caricias o la masturbación son prácticas que sólo buscan y tienen el fin del coito? Esta misma pregunta se la han hecho profesionales de la psicología y sexología, llegando a la conclusión de que la finalidad del encuentro sexual es el placer en sí mismo. Añaden que los mal nombrados preliminares, remiten a que esas prácticas sexuales sólo sirven para prepararse para el fin de la penetración, que es el único camino al orgasmo y eso, no es cierto. Por lo tanto, afirman que los preliminares no existen, al menos no con las connotaciones del término.

El fin del sexo en la evolución, tiene un único motivo que es el de la reproducción. Pero, a lo largo de los años, el ser humano ha concluido que tener descendencia es sólo uno de los motivos. El sexo forma parte del desarrollo personal y humano. Sentir placer, regular los niveles de cortisol, establecer una conexión con la persona con la que lo practicas, aliviar el estrés y todas las emociones que regula y genera, son algunas de las razones por las que el ser humano tiene sexo más allá de la reproducción. Y ahora, años más tarde, seguimos aprendiendo y los psicólogos/as y sexólogos/as destierran esa falsa convicción de los preliminares. Porque, entonces, ¿Cómo se le llamaría a las relaciones sexuales entre mujeres homosexuales? ¿Cómo no hay coito, no es sexo? Repetimos: el fin no es el coito y, por lo tanto, todas esas prácticas mal llamadas preliminares son parte del sexo.

Todas estas creencias alrededor de los preliminares, explican los/as expertos/as que las hemos integrado así por las influencias de las películas para adultos. Y es que en ellas se ha representado el acto sexual de este modo, lo que nos plantea si realmente vivimos la sexualidad de forma plena o si sólo intentamos repetir patrones e imitar aquello que vemos. Lo que está claro es que las películas sólo son películas y que, aquellas prácticas que conocíamos como preliminares son el sexo en sí mismo, pudiendo estimular tanto o más que la penetración y provocar orgasmos. Por lo que, centrarse en un solo fin es un grave error que hace que perdamos parte del placer, provocando que resulte más complicado llegar al clímax por la creencia de que sólo se puede alcanzar en el acto final: la penetración.  

Entonces, ¿Todo es sexo?

Aunque sexólogos apuestan por eliminar el concepto preliminares dentro del sexo, sí que lo identifican un juego previo, ya que antes de cualquier relación sexual hay una primera fase de seducción y erotismo que ayudan a despertar el deseo y generar un contexto un masaje o un juego de miradas, por ejemplo. Pero, todas las prácticas que se realizan en una relación sexual son válidas por sí mismas, son sexo. Porque no hay un único protagonista, el sexo es mucho más amplio: tocar, acariciar, besar, la estimulación genital… Disfrutar de cada acción dada o recibida, sin verlo como “algo que hay que hacer para llega a…”, ayuda a disfrutar más de la sexualidad, a vivir el sexo con intensidad, de forma consciente y sin presiones. Porque un encuentro sexual es importante desde el primer minuto, y gracias a las personas implicadas, no una creencia instaurada.