¿Qué es la lumbalgia y cómo podemos evitarla?

lumbalgia

La lumbalgia es una patología que se caracteriza por provocar un dolor en las lumbares, la parte baja de la espalda. 

 

Este dolor se origina en los músculos y esqueletos de la columna vertebral. Además, va acompañado de un dolor irradiado que no es consecuencia de una lesión, traumatismo o fractura, entre otros. 

 

Esta patología la puede padecer todo el mundo, independientemente de la edad, el sexo o el tipo de vida (activo o no) que lleve. Se calcula que el 80 % de la gente o bien ha padecido lumbalgia o bien la padecerá. 

 

Causas comunes de la lumbalgia

 

Hace unos años, se creía erróneamente que este dolor era consecuencia de una anomalía en la columna, como por ejemplo una hernia discal. Si bien es posible que sea el origen, lo es en un porcentaje muy bajo. Entre el 20 y 24 % de las hernias son asintomáticas. 

 

Normalmente, cuando se tiene lumbago es porque se activa el mecanismo neurológico que se encarga de activar los nervios que transmiten la sensación de dolor, la contractura muscular y la inflamación, a veces incluso la raíz nerviosa. 

 

Este se puede activar cuando se altera la estructura de las vértebras, cómo hace una hernia o una degeneración de las articulaciones de la zona. Aunque en la mayoría de casos se debe a una contractura o cuando se sobrecarga la musculatura, a la esclerosis, a una fractura o un traumatismo. 

 

Entre las causas no tan comunes de la lumbalgia encontramos ciertas enfermedades inflamatorias de las vértebras, infecciones y tumores. 

Síntomas para detectar el lumbago 

 

Entre los diferentes síntomas que puede presentar una persona, encontramos:

 

Dolor local o irradiado

Inflamación de la zona lumbar

Contracturas musculares

Alteraciones de la sensibilidad

Alteraciones del movimiento 

 

Es posible evitar esta dolencia siguiendo los consejos que encontraréis en el siguiente apartado:

Es muy importante hacer deporte varias veces a la semana y llevar un estilo de vida activo para fortalecer los músculos y los huesos. Así que debemos evitar el sedentarismo. 

También es importante tener unos buenos hábitos de higiene postural cuando se hacen las tareas cotidianas. La forma en que hacemos la limpieza, nos sentamos al trabajar y conducimos, cómo cogemos un objeto pesado… Todo influye en la aparición de la lumbalgia, y si no lo hacemos correctamente estaremos favoreciendo su aparición. 

 

Las personas que someten su cuerpo a vibraciones, los que hacen movimientos de flexoextensión, hacen posturas de flexión o hiperextensión, son más propensos a sufrirla. Si estas personas hacen ejercicio físico podrán prevenir o paliar sus efectos. 

 

Hoy en día la mayoría de expertos coincide en que hay dos tipos. Por una parte está la específica, es la que representa el 20 % de casos de lumbalgia se caracteriza porque incluye los que tienen esta patología por causas conocidas. 

 

El segundo caso es la llamada inespecífica y representa el 80 % restante y engloba los pacientes que no tienen una causa concreta para sus dolores lumbares. 

 

Para obtener un diagnóstico fiable hay que conocer las causas del dolor de espalda a través del historial médico y una exploración física. También se realizan una serie de pruebas entre las cuales encontramos radiografías y analíticas. 

 

Las recomendaciones que dan los médicos para tratar esta patología incluyen evitar el reposo en cama, llevar una vida activa y hacer deporte. Se puede empezar con ejercicios suaves como andar o ir al trote y cuando el paciente esté preparado debe hacer ejercicios de espalda. 

 

Aprender cuáles son los hábitos de una higiene postural para no sobrecargar la espalda. También es bueno aplicar calor o frío en la zona. En los días en que los dolores sean más intensos es importante que se sigan realizando las actividades previstas en la agenda del paciente para aliviar dichos dolores. También les pueden prescribir un tratamiento farmacológico o incluso programar una cirugía.