CÓMO LOGRAR UNA BUENA DIGESTIÓN.

digestión

Cuando comemos, además del qué, es importante el cómo. Los hábitos a la hora de comer es una pieza fundamental para conseguir realizar una buena digestión y así, asimilar todos los nutrientes. Aunque siempre nos han dicho que la digestión empieza en el estómago, lo cierto es que comienza en la boca. Por lo tanto, cuando introduces un alimento en tu boca, con la masticación y la salivación se inicia el proceso. Continúa en el esófago, el estómago y los intestinos, ayudados por la vesícula biliar y el páncreas. Si ayudas a tu aparato digestivo a realizar este procedimiento, disfrutarás de una buena digestión. Si has experimentado dolor de estómago al comer, reflujo, acidez, digestiones lentas, distensión, etc. Te recomendamos que sigas leyendo este artículo. 

Mastica más lento, mastica mejor, para una buena digestión.

Como hemos dicho anteriormente, la digestión empieza en la boca donde encontramos las enzimas digestivas, así pues, una correcta masticación es vital. Si el alimento está debidamente triturado, ayudamos a que la saliva siga con el proceso. Si la acción de masticar es incompleta, los alimentos estarán poco digeridos y le daremos un trabajo extra a nuestros órganos. Un truco es dejar el tenedor cada vez que lo usamos para llevarnos la comida a la boca, de manera que masticaremos más veces. Comer sentados y con una actitud relajada, ayudará a que comamos de un modo más pausado, repercutiendo así en una masticación lenta. Además, degustaremos y disfrutaremos de la comida.

 

La temperatura de los alimentos.

Ayudaremos a nuestro cuerpo a realizar la digestión, si ingerimos las comidas a una temperatura similar a la de nuestro organismo; ni muy frío ni muy caliente. El consumo de alimentos a altas o bajas temperaturas, empeora el funcionamiento de nuestras enzimas. En cuanto al orden, empezaremos tomando primero los alimentos crudos, que facilitarán la digestión de los siguientes alimentos cocinados. 

 

Los líquidos, tras la comida.

Ni agua, ni refrescos, ni vino. La mejor opción es beber unos minutos antes de la comida y, a partir de una hora y media después. La razón es que si consumimos líquidos mientras comemos, excepto caldos, estaremos disolviendo el ácido clorhídrico del estómago, dificultando que cumpla su función de descomponer los alimentos.

 

Horario inglés.

Adelantar la cena es un acierto, nuestro cuerpo lo agradecerá y lo notarás al día siguiente. 

Si cenas e inmediatamente te colocas en posición horizontal para iniciar el descanso, estarás dificultando a tu cuerpo que realice su tarea de hacer la digestión. Tras la jornada, al llegar la noche, una cena temprana y posteriormente dejar pasar dos horas con una actividad pausada, es lo recomendable tanto para el sistema digestivo como para una higiene óptima del sueño. 

Platos equilibrados.

Incluye crudos, una gran cantidad de verduras y hortalizas, una pequeña porción de proteínas y otra de hidratos de carbono. Un plato equilibrado, mitad crudo y mitad cocinado en la mañana y solo cocinado en las noches, favorece a la secreción de las sustancias que intervienen en la digestión. Si un plato no incluye todos los nutrientes necesarios, a tu cuerpo le costará más asimilar dichos alimentos. 

El aparato digestivo también descansa.

La digestión varía dependiendo de cada ser humano. Seguro que te suena eso de «escucha tu cuerpo». Si lo haces, sabrás cuánto tardas aproximadamente en realizar la función de hacer la digestión. Normalmente, son unas dos horas en total y, durante este tiempo, debemos dejar que trabaje de forma plena. Al igual que, no podemos ser eficientes si no descansamos, nuestro cuerpo es más eficaz en la digestión si dejamos espacios entre comidas. Cuando el organismo no trabaja, aprovecha para limpiarse y, este procedimiento, hará que efectúe mejor su próxima digestión. 

 

La actividad física y la digestión.

Cuando realizamos deporte, nuestro sistema sanguíneo pone toda su atención en el músculo. Si no dejamos pasar dos horas antes o después de la comida para realizar ejercicio, la atención y disposición de nuestro cuerpo estará repartida y, con ello, vienen los temidos calambres. Cuando comemos, para digerir el alimento, nuestra sangre debe estar 100% disponible en la digestión. Por lo tanto, confeccionar un horario para hacer deporte, teniendo en cuenta este margen de tiempo para que el cuerpo trabaje correctamente, es muy importante. 

 

Si tienes en cuenta todos los puntos nombrados anteriormente, estarás echando una mano a tu cuerpo en su función digestiva.  Recuerda que las molestias que sentimos al comer, no son normales; se producen por alguna causa y, a veces, se solucionan con cambiar los hábitos. Si aún realizar ciertos cambios sigues con molestias, no dudes en consultar con tu médico.