CALCIO, EL MINENAL IMPRESCINDIBLE PARA LOS HUESOS

calcio

¿Sabías que el 99 % del calcio se encuentra en los huesos y los dientes? Esto se debe a que es su principal componente. Para tener unos dientes y huesos fuertes y sanos debemos ingerir las dosis diarias recomendadas para no tener déficit de este mineral imprescindible para ellos.

En los huesos es el lugar donde almacenamos la mayor cantidad. El cuerpo no es capaz de producirlo por lo que debemos aportarlo a través de una dieta equilibrada.

¿Qué es exactamente el calcio?

Como hemos dicho, se trata de un mineral. Su principal función es la de producir huesos y dientes. Por ejemplo, los huesos, aunque no lo parezca, se renuevan de forma constante, el cuerpo absorbe el hueso antiguo y forma otro nuevo. El proceso de renovar todos los huesos del esqueleto dura unos 10 años. Por esto es importante tener una buena dosis de este mineral a lo largo de nuestra vida, no solo de niños.

Además de garantizar el buen funcionamiento de los músculos, las células y los nervios. Pero estas no son las únicas funciones, también ayuda al organismo a llevar a cabo funciones que son vitales para nuestro organismo. Por ejemplo, facilita la contracción muscular, participa en la coagulación de la sangre, los latidos del corazón , permite que las neuronas produzcan los impulsos nerviosos…

Como podéis ver, participa en muchos de los procesos que se llevan a cabo en nuestro cuerpo. Como con todos los nutrientes, debemos tener unos niveles adecuados. Hay que destacar que por norma general el sistema digestivo no suele absorber todo el calcio necesario, solo el 20 %. La Vitamina D es la encargada de ayudar en este proceso a los intestinos.

Si tenemos una cantidad de calcio y de vitamina D en sangre bajos, seguramente tengamos déficit. Por lo que deberemos comer más alimentos con este mineral o un suplemento alimenticio para que nos ayude a llegar a la dosis recomendada. Eso sí, siempre hay que hacerlo bajo la supervisión de un médico, para no tomar una dosis demasiado elevada.

Con el paso de los años necesitamos ingerir más alimentos que nos lo aportan porque algunas hormonas lo necesitan para poder seguir funcionando. Si no incrementamos la dosis, perderemos masa ósea.

A veces podemos tener demasiado o un déficit de calcio.

Si no ingerimos la cantidad suficiente, nuestros huesos se debilitarán: pueden crecer de forma incorrecta, causar una fractura (a esto se le llama osteoporósis.). También puede llevar a causar la enfermedad periodontal, problemas neuromusculares (debilidad muscular, calambres…) o incluso aumentar la presión arterial. Estos problemas de salud también pueden darse cuando el cuerpo tiene un problema genético.

Consecuencias de tener exceso de este mineral:

Al exceso de calcio se le llama hipercalcemia, algunos de los síntomas que podemos sentir si la padecemos, son: estreñimiento, depresión, irritabilidad, dolor de huesos, dolor en los abdominales… Aunque no son los únicos síntomas.

Tener demasiado mineral en la sangre puede deberse a un consumo excesivo de suplementos, pero también puede deberse a problemas de salud como el hipotiroidismo, hipertiroidismo o a fallos renales.

Alimentos ricos en este mineral:

El primer alimento en el que solemos pensar cuando hablamos del calcio es la leche. Es verdad que esta bebida nos aporta grandes cantidades, pero no es el únicos. Sus derivados como el queso o el yogur también lo hacen. Además del helado, las hortalizas de hojas verdes (como por ejemplo las espinacas o la col rizada), también algunos pescados como el salmón y las sardinas. O incluso el tofu, las legumbres y los frutos secos.

Lo ideal es variar los productos que consumimos para que nos ayuden a llevar una dieta variada y equilibrada. No debemos tomar solo leche, por ejemplo ya que los otros alimentos también nos aportarán diferentes nutrientes esenciales.

Debéis tener en cuenta que ciertos alimentos impiden que lo absorbamos o hacen que lo eliminemos, así que los tendremos que evitar. Se trata de os alimentos ricos en fósforo, cafeína y fibra. Los alimentos ricos en proteínas hacen que lo eliminemos más rápido.

La cantidad diaria que se recomienda tomar, para los adultos, es de 800 a 100 mg. Sin embargo, como hemos dicho antes, hay épocas en las que necesitamos una mayor cantidad, en la infancia y la vejez, pero también durante el embarazo y lactancia y la menopausia.