CLAVES PARA UNA BUENA ERGONOMÍA EN EL TRABAJO?

ergonomía en el trabajo

Qué es la ergonomía?

 

¿Habéis oído hablar sobre la ergonomía en el trabajo? La ergonomía es un conjunto de conocimientos de varias disciplinas que estudia la capacidad y las habilidades de los empleados. A través del análisis de las características de los productos, procesos de producción y todo aquello que tiene que ver con el entorno de la empresa para determinar si se adaptan a los trabajadores. 

Su principal objetivo es adaptar los productos, las tareas, el entorno, las herramientas y materiales a las necesidades de los empleados y a sus capacidades. De esta forma, podrán trabajar con más eficiencia, en un entorno más seguro y mejorarán su bienestar laboral. Es decir, adaptar las oficinas y materiales a los trabajadores para crear un entorno laboral seguro.

También se encarga de controlar los puestos de trabajo. Detectar con antelación posibles riesgos de fatiga (tanto física como mental) que puedan sufrir los empleados para evitarlas. Además de optimizar la relación entre la tecnología que se utiliza y el personal que hay disponible. Y, promover el interés de los trabajadores por las tareas que llevan a cabo para mejorar el ambiente dentro de la empresa. 

La ergonomía es algo que se ha estudiado siempre. Desde que se empezaron a fabricar herramientas de trabajo. Porque es importante que se adapten a aquellos que las van a usar para que no sufran ningún tipo de lesión o daño mientras las usan o mientras están dentro de las instalaciones de la empresa. 

¿Por qué es tan importante y cómo influye una buena ergonomía en el trabajo?

 

La ergonomía es tan importante porque además de ayudar a los trabajadores a llevar a cabo su trabajo correctamente y si riesgos, mejorará su salud. 

Poner en práctica de la forma adecuada estas técnicas, permite reducir el absentismo laboral a causa de lesiones o dolencias producidas en el trabajo. 

Como consecuencia directa también encontramos una mejora notable en el entorno laboral, lo que aumenta la eficacia y la productividad laboral. Como podéis ver, no solo se trata de una cuestión económica, también se trata de una cuestión humana. 

Para que todo esto funcione, es muy importante que tanto la empresa como los trabajadores tomen conciencia y pongan en práctica estas técnicas. Si los trabajadores son capaces de identificar los posibles riesgos a los que están sometidos, podrán poner en práctica las técnicas necesarias para prevenirlos.

De lo contrario, si la empresa ofrece elementos seguros, herramientas que se adaptan a cada trabajador, y éstos no saben cómo utilizarlos, nos servirán de nada o incluso pueden provocarles lesiones. Que es justo lo que queremos evitar. 

 

¿Qué aspectos hay que estudiar de la empresa para mejorar?

 

Para poder mejorar la ergonomía en el trabajo, hay que estudiar tanto los trabajadores como las instalaciones de la empresa. Los elementos a tener en cuenta son:

Las personas: sus características físicas, psicológicas y sociales. También el sexo y la edad. La formación que tienen o las motivaciones…

Las máquinas: se incluyen todas las herramientas que usan los trabajadores, el mobiliario, las instalaciones y el equipo.

El ambiente en la empresa: puede ser la temperatura dentro de la empresa, el ruido que hay, la iluminación, el nivel de vibración, etc.

La comunicación: entre los sistemas y equipos. La transmisión de información, cómo se procesa y cómo se toman las decisiones.

La organización de la empresa: cómo se conjugan los elementos de producción. Incluye los horarios de los trabajadores, los turnos y cómo se forman los equipos de trabajo. 

 

Técnicas a poner en práctica para mejorar la ergonomía en el trabajo:

 

  • Adaptar el sistema de trabajo, de esta forma los trabajadores no sobrepasarán sus límites. Podemos ajustar: la carga física y mental, adaptar los descansos, pausas, horarios y turnos laborales. 
  • Estudiar la postura que adoptan los trabajadores y aconsejándoles sobre cuál es la correcta para evitar lesiones. 
  • Fabricar máquinas y equipos más seguros y funcionales. Estos deben cumplir las normas de seguridad, se deben poder adaptar ergonómicamente a cada trabajador, entre otros requisitos.
  • Ajustar el ambiente a las necesidades de los empleados: la luz, el ruido, la humedad y la temperatura del ambiente. 
  • Diseñar un puesto de trabajo ergonómico. Con mesas, sillas, escritorios… Que se puedan adaptar al hombre y que eviten riesgos laborales al usarlas. 

Como veis, todas estas técnicas son muy sencillas de poner en práctica. Si encontráis algún elemento dentro de la empresa que necesita mejorarse o que conocéis una forma de mejorar el entorno, no dudéis en compartirlo con vuestros compañeros y superiores. Entre todos, podéis crear un ambiente más seguro y ergonómico posible. Todos lo agradeceréis, en especial vuestra salud. 

 

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