9 CONSEJOS PARA CURAR HERIDAS EMOCIONALES

heridas emocionales

Todos tenemos heridas emocionales o las podemos llegar a tener en algún momento de nuestra vida. Algunas de ellas las cerramos sin problema, otras creemos que las hemos cerrado pero se vuelven a abrir más adelante en el momento más inesperado.

 

Pasar por ciertas situaciones puede ser muy duro para nosotros. Estas situaciones nos hacen acumular ansiedad y otras emociones negativas. No siempre sabemos cómo gestionar estas emociones. Por esta razón, hemos preparado esta guía para que sea más fácil superar cualquier tipo de situación angustiosa.

 

Antes de saber cuáles son las diferentes maneras de curarse de una herida emocional, primero debemos saber qué es exactamente este tipo de herida y cómo se produce.

 

Las heridas emocionales son las secuelas que nos dejan la vivencia de una experiencia incómoda o desagradable. Estas experiencias nos causan dolor profundo, ira o incluso miedo. Cualquier situación que nos causa daño, puede generarnos una herida emocional.

 

Una vez vivimos esta experiencia, podemos recordarla de forma constante, durante años. Por ello, es de vital importancia encontrar una forma que nos ayude a gestionar las emociones que nos provoca, como por ejemplo frustración. A través del amor y la comprensión lo conseguiremos.

 

Reconocer una herida emocional es fácil, solo tenemos que recordar el momento que nos hizo sentir incómodos o en el que creíamos que se estaba cometiendo una injusticia. Lo cierto es que hay muchos tipos de heridas emocionales.

Las técnicas que os ayudarán a cerrar estas heridas emocionales, son:

 

El autoconocimiento:

Conocerse a uno mismo es clave para reconocer lo que nos hace daño. Una vez lo sepamos, podremos buscar soluciones y trabajar para superarlas. Conocernos bien también nos ayudará a reaccionar de cierta forma en determinadas situaciones para que no nos hagan tanto daño. También nos ayuda a ser personas más auténticas.

 

Aceptar que las heridas emocionales forman parte de nosotros:

para poder procesar cualquier situación, debemos aceptarla. Creer que podemos saltarnos este paso porque no podemos permitirnos estar tristes, sentirnos culpables o no saber gestionar una emoción, es contraproducente. No ayuda a sanar las heridas. Por lo tanto, si queremos cerrarlas, primero debemos aceptarlas. Para ello, debemos observarlas, dejar que florezcan y que nuestro cuerpo y mente sigan el proceso natural que necesitan.

 

Tenemos que expresar nuestras heridas:

todas las emociones que sentimos son necesarias, ninguna es mala. Siguiendo con el punto anterior, para que puedan seguir su curso natural, debemos expresarlas.

Una buena técnica para que puedan fluir es darles paso cuando revivimos el momento que nos produce dolor. Lo podemos hacer hablando, paseando o buscar una acción que nos permita expresarnos.

 

Deja que las cosas fluyan:

Muchas veces no podemos seguir con nuestra vida porque no somos capaces de dejarnos llevar. Lo queremos controlar todo y le damos mil vueltas a un mismo tema. Esto nos provoca estrés y ansiedad. Lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar, dejar que las cosas fluyan y sigan su curso natural. Sin intentar controlar nuestro futuro o cambiar el pasado. Pues está fuera de nuestro alcance.

 

Aprender a gestionar las emociones:

gestionar las emociones permite cerrar heridas. Si aprendemos cómo comunicar y utilizar los sentimientos, las podremos cerrar antes. Para hacerlo debemos aprender de las experiencias pasadas.

 

La resiliencia es la clave:

Es la capacidad de sobreponerse ante una situación negativa. Nos ayudará a encontrar nuestro propósito en la vida y a superar los momentos malos.

 

Hay que mantener la motivación:

No siempre es fácil pero podemos hacer deporte, realizar obras de arte, meditar… Hay un sinfín de actividades que podemos hacer para desconectar o ver la situación desde otro punto de vista.

 

No dudes en pedir ayuda:

puede que sea difícil reconocer que no podemos con todo. Pero a veces es necesario que alguien nos ayude a superar ciertas situaciones. Hay profesionales que nos pueden ayudar a gestionar mejor la situación, a reconocer ciertas emociones que no sabíamos que sentíamos. A controlar los momentos de dolor. Nos ayudarán a encontrar lo que no está bien y cómo podemos gestionarlo. No debemos sentirnos mal o fracasados cuando recurramos a un especialista. Significa que somos capaces de reconocer que necesitamos ayuda y que queremos mejorar la situación.

 

Hay que ser empáticos:

De la misma manera que nosotros nos podemos sentir mal, debemos tener en cuenta que otras personas pueden tener heridas emocionales. Para poder cuidarlos y ayudarles en lo que necesiten. La empatía es la capacidad de ponerse en la piel de la otra persona. Esto nos ayudará a entender lo que sienten y poder ayudarles de la mejor forma posible.

 

Cerrar una herida emocional no es fácil pero es posible. Hay que ser constante con lo que sentimos y con lo que sienten los demás para mejorar la calidad de vida de nuestro entorno.