CONSEJOS PARA EVITAR LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS

pensamientos negativos

Muchas veces, ante un problema, una situación desconocida o una nueva oportunidad, lo primero que hacemos es tener una serie de pensamientos negativos. Por ejemplo, cuando hacemos una entrevista de trabajo es muy común pensar que no nos van a dar el puesto o cuándo nos presentamos a un examen pensamos que vamos a suspender. 

Otra forma muy común de reaccionar es paralizándonos o tener ansiedad. Lo que no sabemos es que teniendo este tipo de pensamientos negativos y adoptando esta actitud, lo que hacen es impedirnos que podamos disfrutar del momento o incluso haciendo que fracasemos mucho antes de empezar. 

Si bien los pensamientos negativos no nos definen como personas, es importante que no dejemos que tomen el control de nuestra vida porque al hacerlo, podemos tener depresión, nuestras relaciones sociales se deterioran y nuestra autoestima se desploma. 

Para evitar que esto suceda, es importante que identifiquemos el problema y que pongamos en práctica una serie de técnicas. 

Formas de evitar pensamientos negativos

Cómo hemos dicho antes, lo primero que debemos hacer es detectar estos pensamientos. Una buena forma de hacerlo es apuntar lo que pensamos, si tenemos una libreta a mano podemos apuntarlo en cuanto nos vengan estas ideas a la mente. Al final del día si lo leemos seremos capaces de identificar qué pensamientos nos benefician y cuáles no. También si son muy recurrentes o ante qué situaciones nos vienen. 

Sustituye esos pensamientos: una vez los hayamos identificado, tenemos que cambiarlos por otros más positivos. Por cada idea negativa que se nos cruce por la mente, debemos intentar buscar dos de positivas. Por ejemplo, en lugar de pensar “no estoy preparado para ocupar este puesto de trabajo”, podemos pensar “tengo mucho que aportar a esta empresa”.

Apreciar las pequeñas cosas buenas de la vida: muchas veces los pensamientos negativos nos impiden apreciar las cosas buenas que nos rodean. Hagamos un ejercicio para detectar pequeños detalles buenos o positivos que tenemos en nuestra vida, de esta forma, cuando algo negativo nos venga a la mente, podremos recordar todo lo bueno y hará que el pensamiento negativo desaparezca. 

Hacer ejercicios de forma consciente: el deporte ayuda a desconectar, además, permite que el cuerpo se relaje porque reduce el nivel de cortisol, la llamada hormona del estrés. Si se hacen los ejercicios de forma consciente, prestando atención a las sensaciones que se producen, podremos conectar con el aquí y el ahora, uno de los principios del mindfulness. 

Mejora la autoestima y las relaciones con los demás: una manera de hacerlo es agradeciendo lo que uno tiene y valorando cómo es, tanto física como mentalmente. También podemos expresar el agradecimiento que tenemos hacia las otras personas. Esto ayudará a que valoremos más lo que tenemos, a darnos cuenta de lo afortunados que somos y a establecer relaciones sanas y positivas con las personas que nos importan. A su vez, ellos nos darán valoraciones positivas lo que aumentará nuestra autoestima y la forma en la que la vemos. 

Buscar personas positivas: estos consejos van un poco en relación con el anterior, si decimos cosas positivas, los demás dirán cosas positivas de nosotros. De la misma manera, si nuestro círculo social y familiar está compuesto por personas positivas nosotros nos contagiamos de ese positivismo, pero si estamos rodeadas de personas negativas, también nos contagiamos de su negatividad. Por lo tanto, debemos privilegiar a personas positivas en nuestra vida para tener pensamientos positivos. 

Tirar los pensamientos negativos: un ejercicio muy fácil de llevar a cabo consiste en literalmente tirar la negatividad a la basura. Para ello, debemos apuntar las ideas negativas que hemos tenido, o que tenemos, en una hoja de papel y después tirarla a la papelera. Antes podemos arrugarla o romperla. También funciona si lo hacemos en un documento del ordenador. El hecho de tirar a la basura esa hoja permite asociar el pensamiento como algo inútil para nosotros, que carece de valor y que no debía estar en nuestra vida. 

No quejarnos tanto y dejar de generalizar cada vez que nos sucede algo negativo, hará que la experiencia no dure tanto, que pasemos página más rápido o incluso que no nos afecte porque al no darle tanta importancia, sus consecuencias se reducirán.